









El suscriptor:
Richard Inurritegui
Gerente general de la Sociedad Nacional de Pesquería
Estuve con un grupo de empresarios en Canberra (Australia) durante cinco días, en una reunión pesquera, y algunos tuvimos la buena idea de pasar el fin de semana en Sydney. Es una ciudad espectacular, cosmopolita, amable y con mucha vida. La bahía es preciosa tanto de día como de noche y pasear por ella en una embarcación es algo que uno no debería perderse en la vida.
Pero quizás lo más emblemático de Sydney es el edificio de la Ópera, por su significado, su arquitectura y su imponencia. Llegar de noche a la bahía y ver esa magnífica estructura iluminada es un espectáculo que te llena de emoción y casi te deja sin aliento y, por cierto, te lleva a tomarte miles de fotos desde todo ángulo y distancia.
Sin embargo, la emoción es aun mayor si se asiste a una obra. Esa suerte también la tuvimos, haciendo por supuesto los arreglos desde Lima. Los “Pescadores de perlas”, de Bizet, fue la obra que pudimos ver (ópera muy bonita pero no muy difundida, imagino por su temática polémica para los tiempos de su creación). Asimismo, la vista a la bahía desde la terraza, con una copa de champán y sushi en la previa, es una experiencia inolvidable.
También es imprescindible comer en restaurantes de la bahía, y en la zona de The Rocks se debe ir a uno excelente de pescados y mariscos llamado The Water Front. Ahí te dan una combinación de ostras, langostas, y otras delicias del mar. Eso, acompañado de un buen Chardonnay y de buenos amigos, te deja la sensación de que tienes que regresar a Sydney en alguna otra oportunidad. Ojalá se pueda pronto.
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